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Próximo destino: Madrid

Ya no

Ya se me pasó la tristeza del otro día. Luego de unos cinco minutos de llanto terapéutico, al abrigo de cualquier mirada extraña y curiosa, me decidí a que de cualquier manera, estas serán unas fiestas muy especiales y las disfrutaré, ya sea con amigos o sólo con Javi.
Como siempre, uno tiene sus truquitos para mejorar su ánimo. El mío fue arreglarme más para ir al trabajo: pintarme todos los días, andar de "falda" y medias negras, y estrenar unas remeras de lycra, de vivos colores y pronunciados escotes. Y cantar, cantar a la vida: Pétalo de Sal, Un vestido y un amor, Aquellas pequeñas cosas... Y recordarme (porque siempre lo sé) que la vida es hermosa, y siempre, siempre, vale (la pena? o la alegría?) vivirla.
Así que con este nuevo espíritu, les deseo a todos una Feliz Navidad.

1 comentario

María -

Muy feliz.
Y si querés llorar, llorá, que es lo más sano, pero brindá por nosostros como nosostros lo hacemos por vos